Ficha de personaje de Angela
Posible aspecto visual
Angela tiene una cara cansada pero con una mirada decidida. Sus ojos de un color verde claro, se hacen resaltar en su piel cobriza. Sus cejas están arqueadas de tal forma que la expresión de su rostro parece de enfado, pero se trata más de un gesto neutral, una apariencia simple pero que esconde mucho más de lo que se sabe. Su pelo negro trenzado cae un poco más allá de los hombros.
Tanto su nariz como su boca son anchos y cubren gran parte de la zona inferior de la cara. En una barbilla corta finaliza un rostro afilado con unos mofletes finos, una mandíbula marcada y unas arrugas habituales en una mujer en su cuarentena.
Además es una mujer baja, de aproximadamente 1,65 metros de altura. Está un poco delgada pero se notan los tonificados hombros que tiene debido a su constante entrenamiento como hechicera. Tiene un busto pequeño que contrasta con la amplitud de su espalda. Su cintura también es ancha y realza la longitud de sus piernas que, a pesar de las múltiples heridas y cicatrices que tienen, se mantienen estoicas y marcan el paso firme que le da un aire de superioridad.
Su cuerpo está cubierto desde la cintura hasta el cuello por el uniforme típico de la academia. A pesar de su salida, decide llevarlo para mostrar su nivel. En la TAB el nivel de cada hechicero se representa con el color de su uniforme. El de Angela es de color blanco con los bordes (cuello, final de mangas y parte de la cintura) de color negro, siendo este el segundo rango más alto de toda la academia. Para abrocharse el uniforme usa un cinturón, también de un color oscuro junto a unos tirantes que en forma de IX (véase referencias).
Para cubrir el pelo, viste una especie de capucha de tela blanca flexible que se puede ajustar para dejar toda la cara al descubierto o únicamente los ojos. Lleva el sombrero típico de la academia de los aprendices de la academia, un gorro de bruja morado oscuro y negro, anudado bajo la barbilla. Finalmente unas mallas oscuras y unas botas altas completan su vestimenta.
Para sus invocaciones, lleva siempre al cinto un bastón gris metalizado con el que dibuja rituales en la arena. La forma de la vara es muy simple, siendo un cilindro uniforme hasta la parte final que posee una gema, inicialmente apagada y, por tanto, de un gris algo más oscuro que el del bastón, pero que se va encendiendo con el calor de la arena; pasando de un gris apagado a un rojo rubí (véase referencias). Para protegerse del calor, Angela lleva siempre unos guantes de tela de color dorado, con una simbología propia de la academia en ambos dorsos.
Al otro lado del cinto lleva un mapa de Ka’az, que ha ido completando en sus expediciones y, en él, hay trazadas distintas rutas para poder llegar al oasis. En el zurrón en el que guarda el mapa hay un segundo compartimento vacío que espera llenar con el pergamino.
Psicología
Angela destacó desde muy temprana edad como una bruja extraordinaria. Su ingreso en la TAB fue casi unánime y ese aura con el que entró de “niña prodigio” se acabó convirtiendo en una soledad devastadora. Se especializó en la invocación de insectos en parte para no estar sola, en parte porque se veía como “el bicho raro” de la academia.
Se graduó con honores siendo una joven adulta y ejerció su función como protectora de comarcas de la manera más eficiente posible. La soledad de su infancia marcaría el resto de su vida. Su carácter poco a poco se iría ajando y su rostro pasaría a una expresión seria perenne.
En el trabajo era la mejor y, dado a que nunca había tenido otro propósito en la vida salvo la academia, se dedicaba en cuerpo y alma a ella. Jamás hubo una reflexión o un análisis de su persona, para Angela, su actitud era normal y no se derrumbó ni se entristeció por la carencia de un sentido. Actuaba como un soldado.
Tras muchos años como guardiana de fronteras, una chispa en su interior se encendió. En uno de los múltiples momentos en los que miraba únicamente al horizonte cubierto de dunas se preguntó qué habría más allá. Por primera vez, un fuego nació y rápidamente se puso manos a la obra para perseguirlo.
La transición fue rápida y en menos de dos meses ya estaba acompañando a peregrinos en busca de la gloria. Angela seguía siendo esa loba solitaria, solo los usaba como una excusa para pagar los gastos y tener comida.
Historia
En el árido país de Ka’az, la sociedad se ha organizado de una forma muy distinta a la que nos tiene acostumbrados nuestras tierras de poniente. El territorio está dividido en una serie de comarcas seguras; unos lugares donde los habitantes pueden sentirse seguros de los innumerables peligros que pueblan el desierto. Traspasar las fronteras de alguna de las nueve comarcas significa entrar en una zona en la que se rige por la ley del más fuerte.
Si algún iluso osa atravesar el límite no sólo se tendrá que enfrentar a bandidos y mercenarios que roban, mutilan y asesinan cualquier presa más débil que ellos, este es el menor de los problemas; sino que deberán escapar (porque luchar es un suicidio) de las llamadas Bestias de los Velos. Las Bestias de los Velos son criaturas que han elevado la adaptación al desierto a un nuevo nivel, son parte del entorno. A pesar de tener un nombre tan grandilocuente, pocas más de un par sobrepasan los dos metros de tamaño, pero su fuerza, sus habilidades innatas y su ferocidad los hacen enemigos mortales.
Ante una situación como esta, dos preguntas vienen rápidamente a la cabeza. ¿Cómo es posible que las comarcas estén protegidas ante las Bestias de los Velos? y ¿qué razón hay para que alguien cruce las fronteras? Ambas tienen la misma respuesta: la Termo Academia de Brujería.
En el centro de las nueve comarcas, hay un décimo estado que actúa a modo de gobierno central de Ka’az. Sus habitantes suelen considerarlo la capital. Es en esta décima provincia donde está erigida la academia más importante de todo el país, la Termo Academia de Brujería de las artes pirománticas y telúricas o, comúnmente conocida como la TAB. En la escuela, cualquier habitante del país puede comprobar su afinidad con los elementos y, si alcanza el nivel requerido, entrar en la academia y formarse como un brujo de facto.
Los hechiceros en Ka’az equivalen a la guardia real de nuestro reino, son luchadores que protegen al país. La mayoría residen o en la misma TAB o en las fronteras para impedir la entrada de Bestias en el territorio. Sin embargo, no todos los magos actúan bajo las órdenes de su academia. Varios casos se han visto de maestros corrompidos por su propio poder o simplemente dejaron la academia para ser guardaespaldas de particulares.
Es gracias a esto último que varios ilusos cruzan la frontera, poniendo su vida en manos de algún brujo exiliado. Al oeste de Ka’az, en las profundidades del desierto, escondido bajo las dunas y las tormentas, cuenta la leyenda que yace el mayor de los tesoros: un oasis en el que está enterrado un pergamino con un conjuro que podrá erradicar todas las Bestias de los Velos a la vez. El país podría estar seguro de una vez por todas. Si un brujo con la maestría necesaria entona esa magia, será el mayor héroe que ha existido en el país.
Es aquí donde entra Angela, la exploradora que más cerca ha estado de llegar al famoso oasis: cayó desfallecida cuando lo veía en el horizonte. Muchos atribuyen esto a un espejismo e incluso varios dudan de la existencia del oasis, pero la esperanza es tal que nadie se atreve a negar rotundamente su existencia.
La conocida como Angela la Invocadora se retiró de la academia de una forma discreta tras veinte años de servicio. Nunca se ha sabido la razón de su autoexilio, pero por su carácter se cree que fue debido a disputas internas con altos cargos de la TAB. Antes de su salida ya se había labrado una fama de una hechicera sublime destacando en el arte de la invocación de criaturas. Su escarabajo patilargo (https://es.wikipedia.org/wiki/Stenocara_gracilipes) capaz de lanzar agua a grandes velocidades y su hormiga en llamas (https://en.wikipedia.org/wiki/Fire_ant) tienen hasta estatuas en algunas tribus colindantes a la academia.
Sus destacadas habilidades y su reputación hicieron que su transición a exploradora fuera muy sencilla. Cientos de pudientes de todo el país pidieron su servicio para encontrar el soñado pergamino.
Context
This character was created for a contest where the task was to design a character concept along with an illustration (which can be seen at the beginning of the page) to represent the character.